Queda confirmado que hay seres que con su simple presencia pueden llegar a mover las fibras más intimas de nuestra existencia, derrumbando todo lo que creemos como realidad, distorsionando si se les antoja nuestro entorno… y si nos lo piden, pueden terminar logrando que dejemos toda nuestra vida a un lado por compartir exiguos instantes de su tiempo. Cuando esto sucede, hay que percatarse que esa fascinación no sea producto de un embelesamiento fruto de una corteza inconstante que cambia acorde a las circunstancias; logrando este efecto por pura casualidad. Es fácil escribirlo, pero al vivirlo es muy difícil lograrlo, pues con alguien que tenga la capacidad de moverte el piso a ese grado, simplemente no hay teoría que valga… hay que esperar que pase el temblor para poder ver las cosas con calma y desde una visión más objetiva…
Fiestas de Quito fueron días de diversión y volver a reunirme con conocidos y panas, sintiéndome en un grupo nuevamente. Pasé con amigos de toda la vida u otros nuevos, en compañía de ingentes cantidades de licor. Mi Troll tuvo chance de desmandarse a sus expensas, pudo saborear nuevamente la adictiva sensación de adrenalina frente al peligro en dos ocasiones, en una cuando tuvo que enfrentar a un par de ladrones, y en otra de menor intensidad cuando estuvo en medio de un tumulto de ebrios sin control. Lo interesante de esta ocasión es que no pudo tomar el control, siempre fui yo el consiente, y aproveche su energía para manejar la situación. Al parecer los meses con psicólogo dieron excelentes resultados. He pasado inmerso en el dulce néctar de los sentidos y las sensaciones, del deleite somático embelesado por lozanas experiencias, cansándome de unas rápidamente, y manteniendo otras indefinidamente. De a poco, a pesar de saber que no es la dirección correcta y tratar de evitarl...
Por el azar de la vida, conocí a una persona muy especial, con ella estoy seguro de la existencia de conexiones mágicas en este mundo que atraen inesperadamente a seres con esencia extraordinaria a mi vida, seres inherentes a mi ser, que despiertan esa fracción de mí que más me gusta y sorprende. Te voy a extrañar cuando regreses a tu tierra, porque aunque no me creas, yo soy así contigo porque supe apreciar tu espíritu desde el primer momento que te vi.
Como el amar, el odiar es una reflexión del yo.
ReplyDelete