Queda confirmado que hay seres que con su simple presencia pueden llegar a mover las fibras más intimas de nuestra existencia, derrumbando todo lo que creemos como realidad, distorsionando si se les antoja nuestro entorno… y si nos lo piden, pueden terminar logrando que dejemos toda nuestra vida a un lado por compartir exiguos instantes de su tiempo. Cuando esto sucede, hay que percatarse que esa fascinación no sea producto de un embelesamiento fruto de una corteza inconstante que cambia acorde a las circunstancias; logrando este efecto por pura casualidad. Es fácil escribirlo, pero al vivirlo es muy difícil lograrlo, pues con alguien que tenga la capacidad de moverte el piso a ese grado, simplemente no hay teoría que valga… hay que esperar que pase el temblor para poder ver las cosas con calma y desde una visión más objetiva…
Varios días han pasado, y yo, cual títere del determinante porvenir, he concentrado mis energías para que todos los acontecimientos necesarios, los puntos de quiebre, lleguen a mi vida. Estos días más que nunca han venido recuerdos a mi presente, y ellos se presentaban en momentos exactos, remarcando lo vivido en ese instante, haciéndome sentir la importancia del mismo en mi existencia. Así por ejemplo llegó el día de acabar la universidad; y como estaba escrito, recordé en el momento exacto porque entré a la ESPE; como mi madre me llevaba a la universidad de la cual me enamoré, y me decía que no me preocupe por nada, que ella se iba a encargar de todo, sellando así el camino que yo iba a recorrer por varios años. Ese día al concluir mi defensa de tesis, no me sentí feliz, porque no estabas mamá, ese logro era para ti, como me supiste hacer entender alguna vez, ese día iba a ser uno de los más hermosos en tu vida. Luego, como estaba escrito, realicé mi viaje al Perú, el cual estab...
Estando fuera del querido 593 par de semanas, respirando otro aire y conversando con gente de cultura distinta a la mía, traté de disfrutar cada día con todas las vivencias diarias fruto de estar en otras tierras, viendo todo como fascinante, nuevo, distinto… bello. Pero las conclusiones de este viaje fueron muy distintas a las que esperé tener. La opulencia y la banalidad de los lujos que puede tener un hotel 5 estrellas no se comparan con el estar entre los que uno quiere; en esos sitios te sonríen y te tratan con respeto, pero todo eso es un espejo vicioso y no se puede comparar con las sonrisas sinceras y las jodas con los míos, con los que caminan a mi lado. Pienso que muchas veces lo importante no es donde estés, sino con quien. Puedo estar en el lugar más peculiar del mundo, y quizás sentir asombro y satisfacción por encontrarme allí y vivir esa experiencia, tomándome fotos para recordar; o más bien para esperar mostrarlas a los seres que quiero y me quieren, porque ...
Como el amar, el odiar es una reflexión del yo.
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